ORLÉANS
Orleáns es una ciudad símbolo, la primera del reino después de París, unas veces incorporada a la corona, otras patrimonio del hijo menor del rey y de sus descendientes, como fue el caso, bajo el reinado de Carlos VI y hasta la llegada al trono de Luis XII, luego bajo los reinados de Luis XIII y Luis XIV hasta el reinado de Luis Felipe. Orleáns es, sobre todo, la ciudad clave del feliz desenlace de la Guerra de los Cien Años, aquélla liberada por Juana de Arco, la Doncella de Orleáns. Apenas quedan restos de las torres y de las cortinas de la plaza fuerte codiciada por los ingleses, mas la historia está presente por todas partes: iglesias,  conventos, casas particulares y viejas mansiones, hasta el nombre de sitios y calles, todo habla del rico pasado de la ciudad capital del Orleanesado.  
 

En el valle del Loira, como también en otras regiones, durante el sombrío período que va del siglo III al V y que vio hundirse el Imperio Romano e irrumpir las grandes invasiones, obispos y monasterios habían mantenido una cierta coherencia administrativa, social y económica, preservando la antigua civilización que adoptarían los nuevos príncipes, reyes y jefes de las tribus francas. Es así que el obispo de Orleáns, San Aignan, rechaza en el 451 las hordas de Atila que sitiaban su ciudad, y que Clodoveo, tomando la misma en el 498, extiende a la comarca la monarquía franca apoyándose en la Iglesia, cuya fe adopta. El Orleanesado, junto con la Isla de Francia, constituyeron desde entonces el corazón del futuro reino.