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INTERIORES DEL CASTILLO |
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p Puerta de la capilla de Saint-Hubert. El dintel representa el miraclo de San Humberto. |
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Condé, príncipe de la sangre, jefe del partido hugonote, ayudado por La Renaudie, gentilhombre
perigordino, debía apoderarse del joven rey, Francisco II, y hacer asesinar a los Guisa. La Renaudie hacía bajar importantes tropas desde Bretaña, por pequeños
grupos, para reunirlos y atacar la Corte, apareciendo en la cual Condé se procuraba una coartada. El asunto se supo. El ejército real sorprendió a los conjurados,
la represión fue atroz y durante todo un día fueron cortadas las cabezas de los que no habían sido ahorcados ni descuartizados, delante de la Corte entera, expectadora
de este sacrificio expiatorio. En el siglo XVII la fortaleza real sirvió de prisión a algunos grandes personajes, corno Fouquet o Lauzun.
En el siglo XVIII Luis XV se deshizo de ella en beneficio de Choiseul, erigiendo el feudo en ducado-par. Luis XVI lo readquirió en 1785, y lo vendió al duque de Penthiévre,
suegro del duque de Chartres, futuro “Felipe Igualdad”, de modo que la propiedad volvió a los Orleáns después de la Revolución. Mientras tanto el senador Roger-Ducos,
a quien la había confiado Napoleón, había hecho demoler todo lo que no podía mantener. |
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Confiscado tras la caída de Luis Felipe, el castillo fue la prisión de Abd´ el Kader y de su séquito. A continuación
la familia de Orleáns volvió a tomar posesión del castillo, que aún les pertenece. Hugues I d´Amboise había ciertamente construido, en el primer cuarto del s. XII, una poderosa fortaleza, que ocupaba todo el sitio natural formado por la planicie rocosa en el ángulo del valle del Loira con el vallezuelo del Amasse. Los trazados y los planos grabados de J. Androuet du Cercean, editados de 1576 a 1579, muestran toda una ciudad contenida en este fuerte recinto. Los embajadores del siglo XVI escribieron que se trataba más de una ciudad que de un castillo. |
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p Sala de guardia. |
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Al norte, sobre el Loira, de este a oeste, la muralla cae abruptamente sobre los peñascos en los que se continúa.
En el interior se apoya una galería de la cual se ven los tragaluces por encima de la cortina, bordeando hasta la torre de los Mínimos (del nombre de un convento franciscano al pie de la misma) los
encantadores jardines que había diseñado y plantado Pacello da Mercogliano para Carlos VIII. Estos jardines estaban cerrados al sur por una galería y las habitaciones de los canónigos de la colegiata de Saint-Florentin, que se
encontraba en el centro del recinto. Al oeste de la torre de los Mínimos, el ala de Carlos VIII, prolongada por la cortina hasta la torre angular redonda edificada bajo el reinado de Luis XI. Al este, una cortina derecha y rectilínea, defendida por un foso de 20 metros de ancho, sube en ángulo recto, interrumpida por la puerta de los Leones, que data del siglo XV. Desde el
ángulo sudeste, defendido por un bastión y por casamatas, la cortina
alcanzaba hacia el oeste-noroeste la gran torre de Hurtault y luego el alojamiento de la reina, seguido por el alojamiento de las Virtudes (a causa de
las estatuas que representaban las siete virtudes).
Los dos
edificios, desaparecidos, habían sido construidos por Carlos VIII en estilo gótico tardío, con galerías de arcadas en planta baja sobre el patio. Los muros se dirigían a
continuación hacia el nor-noroeste, a lo largo de un ala destruida que du Cerceau representa como hecha de dos galerías superpuestas, de aspecto muy italiano, detrás de la cual estaba construida la capilla de Saint-Hubert. Esta ala y el
muro terminaban en una torre de Luis XI, semejante a la del ángulo noroeste, que alcanzaban en un último segmento la cortina y un cuerpo de edificio. |
Alojamientos reales: p Ala de Carlos VIII, la Sala de los Estados; Habitación estilo Renacimiento. q |
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El conjunto de esta vasta finca con sus dependencias, sus alojamientos, sus servicios, su iglesia, estaba dividido en varios patios, podría decirse en varias plazas; uno de ellos triangular, por juntarse los muros y los cuerpos de edificio en triángulo en el ángulo noroeste, cerrado al este por un largo cuerpo de habitaciones y precedido del lado del patio siguiente por un ancho y profundo foso. Este segundo patio encerraba el vasto espacio entre las alas de Carlos VIII al norte, sobre el Loira, y de Luis XII y Francisco I en ángulo, al este, y los alojamientos de la reina y de las siete virtudes al sur, separado de la colegiata, hacia el este, por una galería. A la altura de la torre de los Mínimos, el alojamiento de los infantes reales. Es al pie de este edificio que Carlos, coronado rey, hizo construir el jardín italiano. |
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La duquesa de Mecklembourg-Schweerin, esposa del duque Fernando-Felipe de Orleáns, hijo de Luis Felipe I, con el joven conde de París. Esta princesa "importó" a Francia la costumbre alemana del abeto navideño (cuadro actualmente en el obispado de la capilla real de Dreux, Eure-et-Loir). |
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El ala de
Carlos VIII, con sus balcones con rejas de hierro forjado de las que fueron colgados los hugonotes sediciosos durante el tumulto de Amboise,
domina el Loira apoyado contra la torre de los Mínimos. Del lado del patio forma
un ángulo recto con los alojamientos reales construidos para Luis XII y Francisco I. La capilla de Saint-Hubert, construida sobresaliendo de la muralla, comenzada en 1491 y terminada en 1496, representa, en un momento en que el rey Carlos VIII soñaba
sólo con Nápoles e Italia, la contribución del arte flamenco que se encontraría con el arte italiano en sutiles intercambios técnicos y espirituales. |
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